Esta palabra, Bienestar, estar bien, para Equiessens es de suma importancia tanto para las personas como para los animales.

En las entradas anteriores hemos hablado mucho de cómo desarrollar bienestar en las personas. En esta entrada centraremos la atención en el bienestar animal. Para ello vamos a tomar como ejemplo el famoso tópico de la agresividad de los sementales y la forma en la que se aborda.

En primer lugar queremos aclarar que los caballos, sementales o no, no son agresivos, ya que ante situaciones de peligro su primera elección siempre será la huida. Si bien es cierto que cualquier animal en circunstancias de estrés puede sentir ansiedad y expresarla. En el caso concreto de los sementales, si están bien entrenados y viven tranquilos tampoco debería haber demasiada diferencia con respecto a un caballo castrado, si bien es cierto que muchos de ellos pueden tener más fuego interior que hay que tener en cuenta.

Desde nuestro punto de vista la razón principal para que la actuación de un semental pueda verse como agresiva en un momento dado se debe a las condiciones en que muchos de ellos, por no decir la mayoría, viven.

No hablamos de maltrato directo, porque de hecho suelen ser los que están mejor cuidados, nos referimos sin embargo, a esta costumbre de que deben mantenerse aislados del resto, sin ninguna compañía más que la del dueño durante un máximo de 1 hora al día y durante la cual, la mayoría de este tiempo se lo pasa trabajando a la cuerda (muy aburrido para ellos) para bajarle la «agresividad» y volver de nuevo a un box o caballeriza de 3×3 m., si tienen suerte, a esperar pacientemente hasta el día siguiente mientras son alimentados con una buena dosis de pienso alto en proteinas que no podrán gastar.

Realmente creemos, que si nosotras viviéramos encerradas en una habitación día tras día en las mismas circunstancias que los sementales (aunque esta vida no sólo se refiere a ellos), el resultado sería unas personas bastante más agresivas y peligrosas que ellos.

Por esta razón hacemos un llamamiento a todas estas personas que piensan que esa es la única forma de vida para un semental y tomen en cuenta las siguientes ideas:

– La situación ideal sería que pudiera disfrutar de un corral, cuanto menos medianito, en compañía de una mula, por ejemplo. De esa forma, cuando la mula entra en celo, ambos pueden celebrar «su amor» como cualquier pareja sin peligro alguno. Si esto no es posible, la compañía de una oveja tampoco viene mal, no tendrán vida sexual pero al menos se lo podrán contar a alguien.

– Si sólo existe posibilidad de que viva en una caballeriza, que sea lo más grande posible y de nuevo, con la compañía de alguien, aunque sea una oveja.

– Durante la hora del ejercicio, podemos ser un poco más creativos y preparar una especie de gimkana en el picadero donde nuestro poderoso amigo tenga que pasar por ríos de plástico, corredores estrechos, etc. No sólo será más divertido para tu caballo sino para tí también.

– Por último, es muy importante calibrar la cantidad de pienso que le das. Tiene que estar perfectamente relacionado con la cantidad de ejercicio que realiza. Todo lo que te pases con el pienso, se traducirá en ese fuego que tanto miedo nos da.

En fín, esperamos que estos pequeños consejos ayuden. Aquí os dejamos con Rasty, el semental y Timi, la mula.

La novelista Sarah Lark montando a un semental, Rasty, acompañados de su mula Timi.

La novelista Sarah Lark montando a su semental, Rasty, acompañados de su mula Timi.

Os invitamos a compartir con nosotras vuestras experiencias o incluso dudas. Asimismo os pedimos que hagáis llegar este texto al mayor número de profesionales y aficionados al caballo posible, quizás ayude a ver las cosas de otro modo.

¡Muchas Gracias!