El nombre de Equiessens nace de la combinación de Equino y Esencia. Hablar de la Esencia, es como hablar de algo que a veces suena a el santo grial; eso que todo el mundo reconoce como algo muy valioso pero que nadie sabe, cómo es, ni dónde está. Humildemente de eso va la entrada de hoy.

Resulta que mientras le dábamos vueltas a escribir sobre la esencia buscando fuera: Leyendo sobre los indios por su famosa conexión con la naturaleza,  trabajando con los caballos que se muestran siempre tan presentes y sabios, preguntando a nuestros amigos, familiares, clientes,  incluso consultando a los clásicos y en concreto a aquella disyuntiva que tenía Aristóteles quien consideraba que la esencia de los seres estaba en el interior de ellos mismos y no fuera de ellos como decía su maestro Platón , nos hemos dado cuenta de que no sabemos hablar de la forma, que tiene la esencia -si es que tiene forma- pero sí podemos hablar de aquello que nos hace sentir cerca de lo que creemos que es la esencia.

En futuras entradas quizás os hablemos del camino que Susana y Eva emprendieron individualmente en esa dirección de la esencia, pero hoy queremos contaros el proceso de formación de este proyecto, eso que tiene que ver con los mecanismos invisibles que se engranan para que algo nazca o se desarrolle de forma fluida y fácil y que a nuestros ojos tiene mucho que ver con estar en contacto con la esencia.

No hace mucho tiempo en un lugar llamado Turre, Susana comenzaba a mover este proyecto por su cuenta de la mano de su yegua Lizzy y al mismo tiempo en otro lugar de España (Madrid) Eva terminaba de formarse como coach. Eva necesitó los 5 años que Susana dedicó a mover el proyecto y dejarlo a un lado por ser demasiado grande de llevar en solitario, para sentirse preparada y poder entonces unir las dos pasiones; el coaching y los caballos. Ocurrió que en pleno desarrollo de ese sueño fueron trazando el camino con cursos en España y en el extranjero, sí bien el camino iba avanzando, para ambas la búsqueda del compañero ideal era la tarea más complicada de todas. Durante ese tiempo difícil, en el que las ganas invitaban a ir a por ello y los miedos a quedarse quieto,  Susana vivía su propia andadura haciendo uno de los más grandes gestos: rendirse a lo que tenga que llegar.

Un día Eva iba conduciendo con toda la batidora de ideas en la cabeza y vio en la basura un balancín en forma de caballo, paró el coche, del mismo modo que paró la rumia y recogió el caballo. Todavía conservaba las pilas y mientras lo subía al maletero agarró una de las orejas y el caballo relinchó en mitad de la calle, en ese mismo instante una lágrima se despistó, era la antesala de lo que estaba por llegar.

Hete aquí que el Universo engranó las cosas y como si de casualidades se tratara la madre de Eva le habló de un artículo sobre Sarah Lark y sus caballos cerca de Mojácar, donde curiosamente tienen una casa de veraneo desde hace muchos años. Pasaron dos días y Eva olvidó el comentario de su madre, hasta que en un momento de quietud y silencio propios de la siesta veraniega, le vino a la cabeza el relincho del caballo y se decidió a llamar esa misma tarde.

Trabajando en Equiessens

Por su parte Susana hacia un tiempo que había dejado de batallar y se había hecho una reflexión interna comprometiéndose consigo misma a recibir sólo aquello que el universo proveyera, “si el proyecto ha de salir adelante, sólo el tiempo lo dirá”. Esa tarde tuvimos nuestra primera reunión y de eso hace hoy exactamente un año.

Esa búsqueda la celebramos a cada paso porque es la prueba que tenemos de que cuando nos hemos encontrado en paz, alineadas con nosotras mismas, con nuestro propósito de vida, en armonía con quienes somos y lo que queremos hacer, la intuición, las oportunidades, las puertas, las ventanas, los caminos se han abierto de forma sorprendente. La célebre enseñanza mística lo expresa de una forma más profunda: “El Absoluto se busca a sí mismo a través de nosotros”.

Susana y Eva están en este camino junto a sus compañeros de equipo, los caballos y nada nos hace sentir más cerca de la esencia que seguir trazando puentes para que todos podamos participar de ello, de este “elixir de la vida” que algunos llaman sincronicidad. Momentos existenciales, suerte, magia, serendipia…

¿Cuál es vuestro elixir de la vida? ¿Qué hacéis, sentís, pensáis para entrar en contacto con vuestra esencia? ¿Cómo movéis vosotr@s vuestros engranajes de Vida? ¿Cómo provocáis la sincronicidad?