En busca de mi libertad… Una Experiencia de coaching con caballos, con Charanga, Chano y la llama Dalai, por Marta Garrido.

El 20 de agosto del 2014 me dirigí a Equiessens para vivir una experiencia de coaching con caballos. Una vez establecidos los objetivos, Susana y Eva me pidieron que eligiera mi maestro o maestros. Estuve un rato mirando a todos los caballos, y allí lo encontré…tapado por un traje que cubría todo su cuerpo y mirando a los cañones de las montañas, cerca de un caballo marrón que tumbado miraba al mismo lugar. Alrededor de ellos una llama peruana que no paraba de mover su mandíbula y caminar.

Una vez elegido el maestro, me invitaron a pasar e ir en su busca. Una emoción de nervios empezó a crecer en mi estómago, la dejé fluir y recorrer mi cuerpo, allí no tenía nada que controlar, más bien se trataba de expresar lo sentido, dejarlo ser. Eva y Susana me acompañaron a través de aquella emoción parecida a cuando te subes en una montaña rusa que empezó a crecer y a extenderse por mi cuerpo paralizándome los brazos con una  rigidez y un hormigueo que me llevaba a sentir rigidez en mis piernas. A través del silencio y de preguntas descubrí lo que ocurría: Acercarme al maestro me había traslado a un momento dramático de mi infancia cuando mentí a aquella directora de mi primer colegio, por no atreverme a pedirle las mochilas de karate y ella se enfureció y me miró con aquella mirada que te juzga para los restos y que dice que no eres una niña buena, aquel día me fui con el rabo entre las piernas, nunca más volví a aquel despacho. Curiosamente mi mente viajó hasta allí y comencé a llorar, las lágrimas caían al suelo de aquel paddock desahogando mi miedo y haciéndome sentirme más relajada.

Entonces me sentí preparada de ir hacia el maestro.  Cuando me acerqué me di cuenta de que su cuerpo tenía heridas y eczemas a causa de una alergia crónica…casualmente había elegido una yegua que tenía el mismo problema de piel que yo tuve de pequeña, siempre con picor y ezcemas, rompí a llorar entre sorpresa y tristeza, había elegido a un maestro que era yo misma con mis alergias infantiles, aquella dermatitis…sentí tanto dolor de repente, me fui acercando a ella para poder acariciarla, cada paso que daba era como acercarme a mi niña interior, y entonces tímidamente comencé a tocarle la cara, pero ella la movía  y yo empecé a interpretar aquello como rechazo, tal vez ella no quería contactar conmigo, y se lo hice saber a Eva y Susana, que permanecían atentas acompañando todo mi proceso. Ellas con sus preguntas me hicieron ver que Charanga no se había movido de su lugar ni un milímetro y entonces me di cuenta de la forma en la que mis ojos había interpretado la situación. Logré poner atención a mis forma de interpretar las cosas: Me daba miedo acercarme a ella porque temía profundamente su rechazo.

De vez en cuando ella daba coces en el suelo, parecía enfadada, queriendo moverse, pero no lo hacía. Cuando comencé a hablar de mi sentimiento de rechazo, de esa emoción que está en mí, y que hace que me aleje antes de sufrir el rechazo del otro, que me hace indiferente ante la esperada indiferencia de los demás, Chano, el caballo marrón, empezó a acercarse a la yegua mostrando signos de interés; de querer estar junto a ella. En ese preciso momento en el que hablaba de mi miedo y del rechazo, él se acercó a aquella yegua llena de eczemas, que me estaba representando a mí. Lo vi claramente, Él la elegía tal cual era.

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Entonces comenzó a acercarse a mí. Tocaba mi cara con su cabeza, quería estar junto a mí, mostraba signos de elegirme en medio de aquel establo, y yo no lo podía creer. Me vino a la cabeza ese hombre que idealizo desde niña y que nunca llega, porque en el fondo secretamente temo el no estar a su altura. Cada vez que un hombre me  fascina por sus cualidades de comunicación, inteligencia, sabiduría, responsabilidad, compromiso o belleza levanto una barrera y no me atrevo a relacionarme con naturalidad con él. Mi coach me preguntó a cerca de esas cualidades, y también acerca de aquella cualidad que me gustaría que ese hombre tuviera que yo creo no tener. Mi lado masculino buscando integrarse con el femenino, integrando partes que mi mente dicotomiza e insiste en hacerme creer que no son complementarias. Esa cualidad era la capacidad de disfrutar sin sentirse culpable, la capacidad de no hacer para ser mejor, o mejorarse, aceptarme tal como soy.

Entonces me invitaron a hacer lo que quisiera con Chano, tenía que escuchar a mis dos partes, esa que quiere disfrutar, esa que también decide en el establecimiento de mis objetivos y metas, la que no estaba prestando atención. Quise que Chano me siguiera en la dirección que había visualizado momentos antes, que representaba ese camino de disfrutar con libertad, pero mi pareja en representación equina, no se movía, estaba paralizado.

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Dalai, la llama de repente apareció a mi lado moviendo su mandíbula de un lado al otro, ¡soltando su mandíbula!, mensaje que recibí con sorpresa porque últimamente mi mandíbula está agarrotada, el miedo me hace apretarla. Dalai me miraba moviéndola de un lado a otro invitándome a hacer lo mismo. Charanga daba coces, seguía inmóvil, dando coces. Mi experta equina, me mostró algunas herramientas, pero yo no quería utilizar el ramal ni la cabezada. Sin embargo él bajó su cabeza hasta el suelo tocando con su morro la cabezada, indicándome que se lo pusiera. Impactada por tanta intencionalidad y comunicación, lo hice, él estaba eligiendo que lo amarrara para ir conmigo en ese camino de disfrute y placer y yo di sentido a lo que significaba el ramal en mi vida. Fue un momento de mucha claridad.

A continuación el firme compromiso con mi libertad se torno borroso y Chano me lo hizo saber quedándose paralizado. Yo estaba bloqueada, porque Chano no se venía conmigo.  Mi coach y mi experto equino entonces me invitaron a descubrir cuánta firmeza había en ese compromiso, que necesitaba para lograr lo que me proponía y qué relación tenía todo ello con el disfrute. Entonces vino a mi cabeza el baile, algo que hago disfrutando a pleno pulmón. Me di cuenta de que mi estado de goce lo tenía sin atender. Desde pequeña estaba haciendo cosas, siendo responsable y buena, y jugando poco o haciendo actividades en las que pudiera regocijarme. Me estaba moviendo con un mantra de tipo “levántate y deja de hacer el vago”, lo dije en voz alta y de repente Charanga, se movió hacia adelante, obedeció mi orden y daba coces. Me dio tanta pena su sufrimiento y que obedeciera a esa ¡¡¡maldita orden!!!, que me acerqué para consolarla y consolarme yo de aquella tristeza, pero ella movía su cabeza de lado a lado sin querer que la consolara, así que las profesionales me preguntaron si quería cambiar ese mantra por otro que fuera más útil para lo que me proponía en adelante y despedir el antiguo dandole las gracias por lo conseguido hasta la fecha. Me quedé pensando y de muy adentro nació al mirar a Charnaga: ”Te quiero tal y como eres”  y se lo dije y entonces sí que me dejó abrazarla y empaparla de mis lágrimas.

Pasado este momento conmigo misma cogí a Chano en un gesto de”  nadie nos ve” y me fui en aquella dirección con determinación y sintiendo todo el cambio con fuerza en todo mi cuerpo. Él me acompañó hasta aquel lugar desde el que se divisaba ese horizonte abierto que atravesaba las montañas y llegaba al mar. Estuvimos abrazándonos, y riendo y Charanga desde lo lejos relinchó, de alegría obviamente, al sentir cómo se la escuchaba en aquella decisión de vida, mi niña interior relinchaba de alegría.

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Todavía me emociono cuando recuerdo este bello momento. Y me ayuda a decir: ¡NO al boicoteo!, a revelarme y dejar que mi niña interior se exprese y escucharla y amarla tal y como es.

Los caballos, Charanga , Chano, animales supuestamente de conciencia inferior según dicen algunos, para mí, exentos de ego y algo que sanar, seres superiores encarnados simplemente para ayudar a que almas como la mía puedan realizarse en esta vida, seres llenos de sabiduría, te acompañan con absoluta presencia y  amor incondicional. Mil gracias Susana y Eva por esta creación de coaching con caballos, por vuestra presencia amorosa y guía, aquella mañana fue un regalo. 

P.D: En unos días me voy al costa contemporánea a danzar y disfrutar, he escuchado esa parte, mi bailarina!!!  le he dado importancia, y he materializado esa posibilidad con iniciativa, fe y certeza de que la vida te da lo que necesitas. Y me lo ha dado mágicamente! Sigo estudiando para un examen para darle a esa jovencita de 19 años su titulo algún día de psicología.