biblioteca_equiessens-456

Mi familia y yo hemos estado a finales de agosto una semana en Mojácar y aprovechamos para hacer algunas dinámicas con Equiessens

Por las mañanas compareció una de mis hijas que tiene algunas dificultades de aprendizaje, lo que le genera una baja autoestima y en consecuencia una baja tolerancia a la frustración. Quedó encantada con las sesiones. Ella en ningún momento lo vivió como un trabajo, más bien lo contrario; la conexión con los caballos hizo que lo percibiera como un juego. De esta manera también se logró una máxima apertura y participación de mi hija. Ayer, más de un mes después de finalizadas sesiones, mi hija, viendo una foto de un caballo en una revista, me ha comentado espontáneamente: “Papá, lo de los caballos me ha servido, ya no me enfado tanto como antes. ¿Cuándo volvemos?”

Por las tardes concurrimos mi mujer, mis tres hijas y yo y hemos realizado algunas dinámicas de trabajo equipo. También ha sido una experiencia enriquecedora y entretenida. Usar un caballo como metáfora de solución de problemas permitió trabajar algunas cosas para mejorar nuestro pequeño equipo familiar sin que alguien se sintiera implicado u ofendido. Por el contrario, la sensación fue de aumento de la cohesión grupal.

En conclusión: Una experiencia sumamente recomendable, tanto por los aprendizajes obtenidos como por lo entretenido. No hace falta ir con algún problema grave, basta con querer mejorar algún aspecto personal o grupal y disfrutar del contacto con caballos y un entorno natural muy agradable.

Christian Lamm