El pasado día 21 de enero fue el día internacional de la Mediación y por eso queremos dedicarle, a esta forma alternativa de resolución de conflictos, la entrada de blog de hoy.

Para aquellos de vosotros que no conocéis en qué consiste la mediación y para qué sirve, deciros que se trata de una forma diferente de solucionar conflictos más constructiva que la de ir a Juzgado y  que una figura de autoridad decida quién gana y tiene “La razón” y quién pierde.

La mediación parte de un principio fundamental que es el de: TODOS GANAN (win/win) para ello es necesario generar el contexto adecuado y con ello disponer a las partes hacia el descubrimiento de alternativas que les hagan sentirse ganadoras a las dos partes que pueden tratarse de personas, organizaciones, entidades, paises…

Hay muchos estilos de llevar a cabo un proceso de mediación. Se habla de escuelas, en concreto de tres grandes escuelas o modelos que a grandes rasgos pasamos a detallaros:

– El modelo Harvard: Busca descubrir los intereses de las partes. Es un modelo estructurado en fases y su  meta es lograr acuerdos, disminuyendo las diferencias y aumentando las semejanzas, valores, intereses, etc….sin proponer cambios en las relaciones.

– En modelo Transformador de Bush y Folger: Se le considera el modelo a caballo  entre el harvariano y el circular. Su objetivo es el de generar una transformación en la relación entre las partes desde el empoderamiento de las mismas.

– El modelo Circular-narrativo de Sara Cobb: Trata de cambiar la historia que cada parte ha construido del conflicto y de si mismo y que de forma orgánica esto devenga en un acuerdo.

En Equiessens apostamos por los 3,  pues ponemos en práctica pinceladas de todos ellos, a los que además añadimos técnicas aplicadas que enriquecen el proceso; como son la terapia con animales, el coaching y la PNL

 

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De forma resumida nos gustaría contaros qué es lo que nos gusta de cada uno de ellos y dónde hemos encontrado nuestras particulares claves de éxito.

Del método harvariano recogemos su sentido práctico y la simplicidad que ofrece la estructura en fases de un proceso de mediación que nos sirve de inspiración y guía. Nos gusta mucho también el énfasis que hace en separar a las personas del conflicto porque ayuda a nuestros mediados a no identificarse con el conflicto, rompiendo así con el bloqueo que eso genera y ganando un estado más creativo, que además, como mediadores, podemos potenciar cuando sabemos diferenciar entre posiciones de las partes (quiero una naranja) e intereses (necesito el zumo de la naranja y no la piel) y trabajar con los últimos hacia un mejor entendimiento de los mediados.

Del modelo tranformacional recogemos su corazón, pues en Equiessens, como su propio nombre indica, reconectar con la esencia  que cada uno tenemos y honrarla,  nos hace crear nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Para ello los caballos son una herramienta muy poderosa, pues como ya bien sabéis por anteriores entradas, la puesta en escena de estos bellos animales, no es algo arbitrario. Ellos nos reflejan y nos ayudan a  entender-nos y entender a los demás de una manera más profunda, de modo que la flexibilidad, el reconocimiento y la tolerancia se manifiestan de manera fluida y natural.

Del modelo circular narrativo cogemos la importancia de generar un cambio de narrativa sobre la manera en la que nos contamos las cosas para generar nuevos logros. Para ello nos ayudamos de la programación neurolingüística como conocida herramienta de mejora de la comunicación interpersonal e intrapersonal.

Del coaching gracias a su estilo socrático, recogemos la forma de plantear preguntas potentes que muevan a las partes a generar nuevos aprendizajes y mayor consciencia de si mismos. Todo el proceso de trazar ese puente desde donde se encuentran las partes hacia donde desean estar, lo inundamos de “espíritu coaching” tanto en la atención que ponemos a la hora definir los objetivos, establecer confianza, crear consciencia, diseñar acciones, como a la hora de devolver la propia responsabilidad, establecer metas, y gestionar el progreso.

Esta es nuestra receta especial de hoy. Esperamos que os haya gustado