Hoy queremos explicaros por qué con caballos. Dedicamos esta entrada a dar explicación, punto por punto, al porqué  del trabajo junto a caballos en Equiessens.

Son muchos los animales domésticos que pueden formar parte de un equipo de coaching, formación o terapia asistidas por animales. Los animales continúan en contacto con sus instintos más básicos y no se pierden en el lenguaje verbal, con demasiadas interpretaciones y malos entendidos.

Cuando llegamos al centro para una sesión, bien sea individual, grupal, familiar, etc., notamos que la finca entera forma parte de un sistema, el sistema Equiessens, y la energía empieza a fluir y a dar pistas de hacia dónde ir desde el momento que nuestros clientes y nosotras mismas nos bajamos del coche.

Pero entonces ¿Por qué con caballos? :

La interacción con los caballos se usa en coaching, terapias y formación para conseguir ciertas actitudes y comportamientos, que se consiguen a través de ejercicios que representan situaciones reales de aquello que queremos cambiar, reforzar, superar, etc. Diseñamos metáforas de la vida. Al comenzar la actividad, los participantes descubren el desafío y emociones  como ira, frustración o control aparecen, unas veces de forma evidente y manifiesta otras en lo sutil. Los caballos reconocen cada una de esas emociones y trasladan un espejo de nosotros mismo.

Las reglas de la manada ayudan a las personas a aprender sobre sus creencias y comportamientos (Kaleidoscope Learning Circle, 2005).

La manada como sistema familiar. La manada es importante porque en ella cada miembro confía en otro su propia seguridad, y como en las relaciones humanas, éstas pueden ser amistosas o intimidantes.

Jeraquía social. Los caballos tienen una jerarquía, roles definidos y reglas sociales muy parecidas a las comunidades humanas (Kaleidoscope Learning Circle, 2005).

Animales sociales. Como los humanos, los caballos son seres sociales. Pueden ser cabezones y desafiantes dependiendo de cómo nos acerquemos a ellos, prefieren estar con sus “colegas” y les gusta pasarlo bien.

Los caballos nos ofrecen muchas oportunidades para el aprendizaje metafórico. Como criaturas sociales, nos pueden ofrecer nuevas percepciones dentro de las dinámicas grupales respondiendo a la jerarquía aparente dentro del grupo de participantes (Roddy, 2002).

Como animales sociales, los caballos entienden la base de formar y mantener relaciones. Al igual que en las relaciones humanas, las relaciones equinas requieren una comunicación sana y positiva (Aspen Ranch).

Los caballos responden al mismo lenguaje no-verbal de dominancia, sumisión y cooperación utilizado por lo humanos.

No juzgan. Los caballos sólo interpretan a las personas por quiénes son en relación a ellos “aquí y ahora” y responden inmediatamente a las intenciones y el comportamiento de los participantes, sin asunciones ni críticas.

Espejo. Los caballos son verdaderos expertos en la comunicación no-verbal y el lenguaje corporal, una capacidad crítica para su supervivencia. Tienen la habilidad de reflejar exactamente aquello que el lenguaje corporal de la persona con la que están interactúando les dice. Además de reconocer de forma innata las inconsistencias que puedan aparecer entre el lenguaje verbal y el no-verbal. Durante las actividades, se puede culpar al caballo de no cooperar, pero si el participante o el grupo cambian su comportamiento o su forma de acercarse, el caballo también cambiará su respuesta. Observando cómo reacciona un caballo, los participantes pueden aprender sobre las señales que ellos mismos envían a las personas de su entorno.

Los caballos suelen derribar las barreras de defensa que construimos a nuestro alrededor y permiten que, principalmente aquellos participantes que se auto controlan en exceso, participen de forma más completa. Personas con baja autoestima pueden sentirse “en control” al participar en actividades con los caballos. Interaccionar con un caballo, a través de dinámicas y juegos rodeados de naturaleza, ofrece un escenario muy rico y seguro que propicia de manera orgánica la expresión de esa mirada hacia el interior. Todo ello ocurre con mayor rapidez y naturalidad que en sesiones en oficina.

Los caballos también resultan muy positivos para aquellas personas con tendencias al despiste, al estrés, a la ansiedad… Esto se debe al hecho de que mientras se interactúa con un caballo, el participante debe mantenerse concentrado en el presente para poder gestionar la situación junto al caballo y terminar la tarea deseada.

Lograr finalizar una tarea con un caballo, a pesar de los miedos que el participante pueda sentir, crea confianza en uno mismo y ofrece maravillosas metáforas de otras situaciones de la vida que puedan resultar intimidantes.

¿Te animas a escuchar el susurro de un caballo?

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